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lunes, 2 de noviembre de 2009

Nuestro injusto “Anton Ego”



Hace unos días en tertulia con varios amigos, estuvimos comentando un discutido artículo, que pudimos leer este verano, en una revista mensual murciana de sociedad y política. El artículo en cuestión consistía en una severa crítica gastronómica a un restaurante recientemente inaugurado en La Manga del Mar Menor donde textualmente nuestro “Anton Ego” murciano escribía lo siguiente:

“Uno llega y se sienta. Aparece el sumillier y le pides un vino fresquito. El encorsetado caballero puesto de pajarita te sirve un aguado vino de Oregon (made in EEUU) cantando en interminable letanía las virtudes del mismo. Sin mediar palabra, sin carta y sin precios comienza un despliegue del menú degustación por gracia de la casa.

Para empezar: Jamón con el sello de “Hu” que o responde a Huelva sino a Hungría, seguido de una cosa parecida al danone con dos rodajitas minúsculas de pulpo, y justo al lado un trocito (parecía masticado por la dentadura de la abuela) de salmón ahumado moteado por caviar de la tierra.

El segundo: Carpaccio de reno en plan “ostilitrasparente. Si, lo han leído bien, de reno, ése cérvido que traslada a Santa Claus en la Pascua, pero ni estábamos en Laponia ni se trataba de celebrar la navidad. Era La Manga y junto a dos mares.

El Tercero: Foi de no sé qué que cogía en una muela (como la falange del dedo índice) enmascarado con azúcar moreno, por supuesto con un perdigón de mermelada.

Y para colmo: Bacalao ultracongelado (lo explicaron en plan científicos de la Nasa) que no se lo hubiera comido ni un enfermo en artículo mortis por inanición. Justo al lado de la mesa, y para mayor intimidad, una camarera golpea con la zaranda el polvo de los sillones.

Factura: 303 euros.

El lugar tiene vocación de “chic” a no ser por la cortina negra con lamparones que separa el comedor de la barra y por las puertas abiertas de los lavabos que despiden efluvios a orines emponzoñados con ambientador de fresa.

Que te arrimen un bacalao ultracongelado junto a las Encañizadas del Mar Menor es un pecado capital, sobre todo cuando no proporcionan una carta de platos y sus respectivos precios y la casa se desentiende sirviendo lo que les viene en gana. Lamentable por los trescientos del ala y por salir en ayunas, eso sí, el lugar, insisto, perfecto gracias al paisaje.

Lamentable y para no volver.”



Esta crítica gastronómica, publicada sin firmar, incluso teniendo en el fondo razón, que no lo voy a discutir, me parece innecesaria en sus formas. Todos somos exigentes hoy en día en un restaurante, valoramos mucho la relación calidad/precio tanto del servicio como la del menú, pero hay otras formas para expresar nuestro desacuerdo. Escribir unas cuantas letras intentando tirar por tierra el trabajo, ilusión y esfuerzo de muchas personas, no lo considero adecuado. Un crítico debería de tener en cuenta que con sus palabras está condicionando el comportamiento de sus lectores, y aunque la crítica no debe de estar exenta de sinceridad, sería deseable manifestar su desagrado en otros términos.

En mi opinión estoy de acuerdo con el dicho de que los críticos no deberían pretender cambiar el mundo ni hacer que algo funcione, simplemente decir que no funciona, pero la forma en que lo expresen debería de ser tenida en cuenta.

Una crítica gastronómica debería de ser constructiva, valorada por los chefs y propietarios del restaurantes para mejorar. Pero la crítica más importante es la de los comensales, los clientes que a diario acuden al restaurante, y no la del crítico por muy preparado que este.

Yo particularmente como crítica gastronómica siempre me quedaré con la del auténtico Anton Ego al Restaurante Gusteau’s al final de la entrañable película Ratatouille.

En muchos sentidos, el trabajo de un crítico es fácil. Arriesgamos poco porque gozamos de una posición que está por encima de los que exponen su trabajo y asumimos nuestro criterio. Nos regodeamos en las críticas negativas que son divertidas de escribir y de leer. Pero el hecho más amargo que debemos de afrontar los críticos, es que a la hora de la verdad, cualquier producto mediocre tiene probáblemente más sentido que la crítica en que lo tachamos de basura. Pero hay veces en la que un crítico realmente se arriesga, en pro del descubrimiento y la defensa de algo nuevo. El mundo es hostil para los nuevos talentos y las nuevas creaciones, lo nuevo necesita amigos. Anoche yo viví una nueva experiencia, una comida extraordinaria precedente de alguien singularmente inesperado. Afirmar que tanto la comida como el cocinero han cuestionado mis ideas preconcebidas sobre la buena cocina, sería quedarse muy corto. Me han estremecido hasta lo más profundo. En el pasado nunca oculté mi desdén sobre el lema del Chef Gusteau: Cualquiera puede cocinar. Pero me doy cuenta que no había comprendido lo que realmente quería decir con ello. No es que cualquiera pueda ser un artísta sino que los grandes artistas pueden proceder de cualquier lugar. Resulta difícil imaginar orígenes más humildes de los del genio que cocina hoy en Gusteau y que en opinión de un servidor es nada menos que el mejor chef de Francia. Volveré pronto a Gusteau hambriento de más creaciones."- Anton Ego.


13 comentarios:

Wunderk dijo...

Qué gran película la de Ratatouille y qué logrado está el personaje de Anton Ego. Estoy de acuerdo en lo de las críticas demoledoras... suele sobrar mucha mala uva.

Esa crítica final del Gusteau es memorable, Rick. Chapeau!

Rick Blaine dijo...

La película es genial, el final como bien dices memorable, de los de emocionarte, y tener que sacar el pañuelo. Para mí una de las grandes escenas del cine de todos los tiempos y creo que no estoy exajerando.

Sin querer me estoy dando cuenta que estoy haciendo de crítico cinematográfico :)

Un abrazo.

DE INTERES dijo...

"Tanto el cocinero como la comida desafiaron... pero el gran artista puede estar en cualquier lado!!, de acuedo contigo Rick, una crítica gastronómica debería de ser constructiva, valorada por los chefs, pero la crítica más importe es la de los comensales. Sin comensales no habría restaurantes. Un fuerte abrazo mi amigo

Juanjo dijo...

La película me encantó. Muy buen post. Enhorabuena.

Rick Blaine dijo...

R.C. efectivamente, esa para mi es la gran moraleja de la película, un genio pude proceder o venir de cualquier lugar, estrato social ....

Un abrazo para ti tambíen amiga.

Juanjo te agradezco el elogio y a mi la película me pareció tabién una maravilla, no se le puede pedir más.

Un saludo amigo.

Anónimo dijo...

Hola Rick:
No entiendo porque no compartes la crítica a este o cualquier otro restaurante. A mi personalmente me parece bastante útil que un señor, pagado por un medio de comunicación y con mas experiencia y conocimientos gatronómicosque yo, me guie si este o cual sitio merece la pena ir o me advierta , como pasa en este restaurante de la Manga que el mismo es un clave y que además (y esto es lo peor)no se come ni bebe bien.
Por lo demás me parece uan crítica muy acertada a la moda de ciertos restaurantes de apostar por el producto foráneo cuando aquí tenemos de todo en esta bendita tierra Murciana.
Sí a la crítica y no a la Estafa ¡¡¡
Saludos.Fran

Rick Blaine dijo...

Fran, en estos momentos es de agradecer que alguien invierta en hosteleria, estando el pais como está , pienso que no es de recibo que nadie publique una crítica tan dura, intentando tirar por la borda el esfuerzo de un empresario que tu bien conoces porque casi lo tienes como vecino.

La mejor publicidad es el "boca a boca", si en ese restaurante, la calidad no es buena y encima se pasan con los precios, no hace falta que ningún crítico nos indique que no debemos pisarlo, de una u otra manera nos enteraremos y estoy seguro que los propietarios intentaran corregir su error si son listos y quieren amortizar la inversion de su nuevo local.

¿A qué tu conoces perfectamente, donde se puede ir a cenar en Murcia, y que sitios no se deben pisar sin que ningún crítico te lo indique?. La crítica debe ser siempre constructiva, orientativa si me apuras indicando los fallos para mejorar, nunca destructiva y en el caso que he presentado lo era.

Finalmente pienso que el chouminismo, hace mucho tiempo que se abandonó, cuando salgo a cenar, a mi me da lo mismo que el género sea de aquí o de Australia, lo que quiero es que sean los mejores, afortunadamente en Murcia tenemos muy buenos productos, pero por supuesto que no los tenemos todos, y si hace falta que los traigan de fuera yo no voy a poner ningún pero al respecto.

Un saludo amigo, y como se que estas muy bien enterado, espero que nos sorprendas,en nuestra próxima cena, en un restaurante que sea, bueno, bonito y barato.

Anónimo dijo...

Querido Rick, observo que persistes en tu actitud de criticar al crítico.
No entro en la indudable valentía de abrir un negocio en los tiempos actuales ni en su bondad para rebajar las listas del paro, solo incido en que la crítica es potiva para un aficionado a la gastronomía como me precio de ser.
Echo de menos un Blog de restaurantes de Murcia. si tuviera un poco más de tiempo tal vez lo empezaría este Invierno, quien sabe....
Te adjunto un link en donde hacen una crítica muy buena al restaurante del que soy vecino , pero si lees las respuestas al mismo hay otra velada crítica al Platillo Volante.http://www.verema.com/restaurantes/47742-collados-de-agridulce-murcia/valoraciones/656275
Suerte amigo ¡¡¡ Fran.

Rick Blaine dijo...

Fran te animo con tu idea de emprender un blog sobre gastronomía, que yo sepa habia uno que se llamaba "La noche del alboroque" pero esta sin actualizar desde diciembre de 2008.

http://alboroque.blogspot.com/

Yo no me opongo al crítica, es bueno conocer la opinión de los expertos, tanto en el cine, teatro, libros, y como no, también en gastronomía, lo que sigo pensando es que la crítica que se publicó le fallaron las formas, hay muchas formas de expresar tu desgrado con un local, pero creo que nunca, como decía Anton Ego, se debe utilizar su posición de priviligio frente al que expone su trabajo de una manera ofensiva.

Un saludo y te repito animo con el blog.

Markos dijo...

Muy acertado. De hecho la crítica (la primera) a mi me invita a entrar en el local con un hacha, destrozarlo y después prenderle fuego.
Evidentemente hay mejores formas de decir que no te ha gustado.
Salu2

Rick Blaine dijo...

Completamente de acuerdo Markos, un critico debería primero hacer una autocritica sobre la forma de exprasar las opiniones que va a exponer. En este caso no fue así y soltó por su boca todo lo que le dió la gana.

Un saludo para ti también y buen fin de semana.

Anónimo dijo...

Si hubiera leido la critica, no hubiera entrado y ahora mis 600 euros(eramos 8) estarian en mi bolsillo y no tendria la sensación de haber tirado el dinero. Es bueno que la gente de su opinión y cada uno la acepte o no. Además creo que el crítico se quedó corto.
Por cierto, la inversión no fue mucha, la casa existe desde el siglo pasado y el restaurante ya estaba montado.

Rick Blaine dijo...

Anónimo yo tambpocó entraré, pero no por la crítica, no es la primera vez que la crítica de una pélicula no coincide por ejemplo con los gustos del público, sino porque nadie que personalmente yo conozco me ha hablado bien del restaurante.

Me fio más de lo que tu escrbes que lo que escribió el crítico, y es lo que quería indicar en esta entrada, yo no critico la critica sino las forma de expresar en esta ocasión su opinión.

Puedes dedir lo mismo, incluso ser muchísimo más duro en tu crítica, pero hay que saber como decirlo.

Un saludo.

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