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lunes, 28 de febrero de 2011

De las Hayas de Waterloo a los calzones de Wellington

Foret de Soignes Imagen: myfrenchforest
Este es el Foret de Soignes un impresionante bosque de más de 5.000 hectáreas, situado a seis kilómetros de Waterloo en Bélgica donde, sus famosas hayas de más de 200 años, se convertirían con el paso del tiempo en protagonistas de una de las mas divertidas anécdotas que  la historia nos haya  podido regalar.

En junio de 1815 durante la batalla de Waterloo el Duque de  Wellington tenía que recorrer todos los días unos caminos que atravesaban un frondoso bosque para llegar al campo de batalla. El Duque quedó impresionado de sus fabulosas hayas y para conmemorar  su victoria, mando plantar unas hayas, "las hayas de Waterloo" en su casa de Stratfield Saye entre  Hampshire y Berkshire, hogar de Wellington desde 1817.

Stratfield Saye Imagen: Wikipedia
Las hayas son unos árboles de crecimiento lento pero con una muy larga longevidad, mas de 300 años, y unos años mas tarde, el más famoso botánico de Inglaterra John Claudius Loudon  al conocer su existencia, se interesó por ellas. Hacía mucho tiempo que no coincidía con el Duque y le mando la siguiente carta:

"My lord Duke : It would gratify me extremely if you would permit me to visit Strathfieldsaye, at any time convenient to your Grace, and to inspect the Waterloo beeches. Your Grace's faithful servant, J. C. Loudon”

“Mi señor duque: Sería extremadamente gratificante si se me permitiera visitar Strathfielsay, en cualquier momento que le convenga a usted, e inspeccionar las hayas de Waterloo. Su agradecido fiel servidor, J.C. Loudon”

El Duque recibió la carta cuando  se encontraba sentado en la Cámara de los Lores, leyó la carta dos veces, por lo visto la escritura de J.C. Loundon, como la de la mayoría de los doctores, dejaba mucho que desear, y perplejo por la misiva pero con su habitual rapidez y cortesía respondió con la siguiente carta al Obispo de Londres:

"My dear Bishop of London; It will always give me great pleasure to see you at Strathfieldsaye. Pray come there whenever it suits your convenience, whether I am at home or not. My servant will receive orders to show you so many pairs of breeches of mine as you wish ; but why you should wish to inspect those that I wore at the battle of Waterloo is quite beyond the comprehension of  Yours most truly, Wellington."

“Mi querido Obispo de Londres: Siempre será un placer verle en Strathfieldsay. Para orar allí cada vez que se adapte a su comodidad, este o no este en casa. Mi siervo recibirá órdenes para que le muestre tantos pares de mis calzones como usted desee, pero que usted desee inspeccionar los que yo llevaba en la batalla de Watarlooo va  mas allá de mi comprensión, con toda sinceridad, Wellington”.

Todavía sin salir de su asombro por la carta recibida, el obispo de Londres se la enseñó al arzobispo de Caterbury y discretamente también a otros obispos, asegurando el obispo de Londres  que hacía dos años que no le había escrito una carta a Wellington,  llegando todos a la lamentable conclusión de que el gran héroe nacional, el Duque de Wellington había perdido la cabeza.

Por otro lado el Duque también tenía sus dudas con respecto a la cordura del obispo, y realizó sus investigaciones discretamente. Finalmente todo se aclararía, y continuaría  la buena amistad entre Wellington y el obispo de Londres Blomfield. La mala escritura de Loudon, confundió a Wellington, y lo que eran calzones “breeches” eran hayas “beeches”, y la firma no era “C.J. London” sino “J.C. Loudon”, pero sin esta confusión nos hubiera privado a todos de esta divertida anécdota de Wellington.

La historia la conocí aquí y aquí, y en libro Words on Wellington the duke--Waterloo--the ball publicado en 1900 en Londres.

Fotografía de cabecera: Foret de Soignes  myfrenchforest

El Duque de Wellington retrato de Goya 1812

9 comentarios:

Alejandro Kreiner dijo...

Muy buena anécdota. Los árboles son majestuosos.

Saludos.

Luis Gonzalez dijo...

Alejandro a mi me divirtió mucho cuando la leí, sobre todo al imaginar la cara de uno y otro al leer sus respectivas cartas.jajaja, que ocurran estas cosas es imposible hoy en día, hemos dejado de escribirnos cartas...
Un saludo.

Julio dijo...

Un placer poder leerte de nuevo en mi reader. Este artículo me ha gustado mucho, ¡todavía recuerdo el de Lucky Strike! Un abrazo y vamos a por esta nueva etapa con ganas, Julio.

Luis Gonzalez dijo...

Muchas gracias Julio, por tu mas que amable comentario y sobre todo por el ánimo que me envías.
Un abrazo.

Balovega dijo...

Bella noche..

Un gusto venir a leerte y disfrutar de tu bella entrada… buen lunes y semana..

Abrazos

El dinosaurio dijo...

Relajante entrada, imágenes preciosas.

Luis Gonzalez dijo...

Balo y Juanjo, gracias por vuestra visita, comentario y por estar siempre por aquí.
Un abrazo.

Sometimes Inviting Eyes dijo...

Cuando tengo tiempo voy poniéndome al día de blogs... genial este post!! Sacar sonrisas de la historia es una misión difícil, te felicito

Luis Gonzalez dijo...

Bienvenida SIE!! todo un honor tenerte por aquí, ya sabes que aquí tienes tu casa. Me alegro de que te haya gustado, yo disfruté escribiéndolo, y sobre todo imaginando la cara del obispo y Whellington al recibir sus respectivas caras..:-))

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